Natación Terapéutica

Introducción al concepto de Natación Terapéutica

Se considera “natación terapéutica” aquella modalidad de ejercicio que busca, mediante el desplazamiento o la realización de ejercicios en el agua, una recuperación de una lesión y mejoría del estado de salud.

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La rehabilitación en el ámbito acuático, se remonta antes de la historia de la medicina, en la cultura Egipcia, la cual ya usó los baños con fines terapéuticos desde épocas como 2000 años AC.  Posteriormente continuó en Grecia en fuentes termales naturales o volcanes cuyo fin esencial era el manejo de molestias físicas.   (Mogollón, 2005)

Hacia el siglo IV, Hipócrates, recomendaba la hidroterapia para el tratamiento de ciertos desórdenes tales como el reumatismo. Los siglos XVII y XVIII son claves para la hidroterapia. Médicos como Ovelgün, Hoffmann, Sigmund y Johann Hahn, defendieron las aplicaciones hidroterapéuticas, no sólo como método preventivo, sino también como tratamiento terapéutico de diversas enfermedades que hoy en día se mantienen vigentes.

Aún así, la época de gran despliegue de la hidroterapia fue el siglo XX, en el que se realiza la construcción y uso de piscinas privadas y públicas en muchos países de Europa y América. A partir de entonces, ocurre un auge en el ámbito de la rehabilitación acuática, a través del estudio de las propiedades mecánicas de los fluidos y sus efectos terapéuticos sobre personas con discapacidad. James McMillan (1950), Dr.Zinn (1963), Urs Gamper (1974), o Johan Lambeck (1986), fueron algunos de los responsables del origen y desarrollo de métodos como Halliwick, Bad-Ragaz Ring Method, o Terapia Acuática Específica, generando el concepto de lo que hoy se conoce comúnmente como natación terapéutica

Ventajas del medio acuático

  • Hipogravitatoriedad.
  • Gran movilidad articular y libertad de movimientos.
  • Flotabilidad horizontal.
  • Efecto relajante por la temperatura del agua.
  • Aumento de la circulación periférica.
  • Resistencia de trabajo.
  • Amplia gama de recursos y material auxiliar.
  • Rehabilitación física más temprana.
  • Mayor autoconfianza.

Eso sí, la natación como método de rehabilitación no es realmente natación. No utiliza los cuatro estilos técnicamente  depurados ni un alto nivel de ejecución. Ni tampoco es rehabilitación porque no tiene una orientación diagnóstica ni facultativa.

Es, en realidad, un programa de actividades acuáticas higiénicas que complementan los diferentes tratamientos farmacológicos, ortopédicos y rehabilitadores. Pero antes, aprende a detectar si tu dolor muscular crónico debería preocuparte en este post.

Posibles incidencias en los distintos estilos

El estilo crol puede provocar incidencias sobre la columna. Las alteraciones más frecuentes pueden ser las hiperordosis lumbares y las actitudes cifóticas. Si quieres prevenir estas alteraciones tienes que realizar:

  • Trabajo compensatorio del equilibrio pélvico, estiramiento lumbar, flexores de cadera e isquiotibiales.
  • Fortalecer rotadores externos (supraespinoso infraespinoso y redondo menor) y aproximadores interescapulares (trapecio y romboides).
  • No realizar un excesivo trabajo de piernas con extensión de cuello (cabeza levantada) y hacer la respiración a ambos lados.
  • Evitar los trabajos de brazos con pull-boy o sujeciones a los pies. Situar los flotadores cerca del centro de gravedad y evitar la caída de la cadera.

Por su parte, el estilo espalda puede provocar las mismas incidencias que crol. Por eso, es importante el trabajo de fuerza de los rotadores exrternos y de los aproximadores interescapulares. Con una técnica correcta y hecho de manera simétrica puede prevenir estas alteraciones en la columna.

Las incidencias en el estilo de braza sobre la columna se centran en la escápula y en la columna lumbar. En la brazada predomina la acción del pectoral mayor que puede producir rotación interna del hombro, provocando una gran actitud cifótica. Además, puede producirse un acortamiento de la musculatura anterior del tronco. Para prevenir estas alteraciones, además de los del estilo a crol, es necesario el estiramiento del pectoral.

Ejercicios acuáticos como rehabilitación

Natación terapéutica lumbar uno

Llevar a cabo un desplazamiento ventral mediante el movimiento de las piernas con cinturón de flotación y tabla. Hay que conseguir el estiramiento de la zona lumbar.

 

 

 

Natación terapéutica lumbar

Hacer un desplazamiento dorsal con la cadera más hundida que los pies. Consiste en estirar la zona lumbar. 

  

 

 

Natación terapéutica dorsal

Desplazamiento caminando en el agua con una pelota agarrándola por detrás. El objetivo es colocar los hombros en depresión y rotación externa. Trabajo de la zona cérvico-dorsal.

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